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La computación en la nube está tan presente en Internet como la sangre dentro de tus venas. Las redes sociales, los servicios de almacenamiento, el correo electrónico, las aplicaciones móviles y el software de la actualidad tienen sus bases en esta tecnología. Sin embargo, aunque la nube está en su apogeo, su evolución ya se prepara. Se llama computación en la niebla.

Dentro de unos años la mayoría de los objetos de tu casa tendrán pequeñas computadoras para comunicarse entre sí, manejar toda la información generada por los objetos es un reto que pone a pensar a los analistas de la web.

Una de las respuestas para gestionar el mundo de objetos conectados que propone el Internet de las Cosas es la computación en la niebla, que servirá para mover la información generada por los más de 50 billones de objetos que se espera se sumarán a la web dentro de algunos años.

“Mientras que la nube está “ahí arriba”, en algún sitio en el cielo, distante y remoto, y deliberadamente abstracto, la “niebla” está cerca del suelo, justo donde ocurre todo. No se basa en potentes servidores, sino en ordenadores más débiles y dispersos como los que se están abriendo camino en aparatos, fábricas, coches, farolas y cualquier otro elemento de nuestra cultura material”, opinó en el Wall Street Journal el columnista Christopher Mims.

Así, la computación en la niebla, también conocida como computación Edge o computación en la orilla, es una respuesta para trabajar con venidero Internet de las Cosas dentro de las actuales velocidades de Internet. Mientras en la nube continúen los servicios como OneDrive, Gmail o Netflix, en la niebla se moverán las aplicaciones del Internet de las Cosas y los objetos inteligentes intercambiarán información sin subir necesariamente a la nube en tiempo real.

Entre las características de la niebla se encuentran la baja latencia y el reconocimiento de la ubicación, su movilidad, su capacidad de albergar un elevado número de nodos y dar respuestas en aplicaciones de tiempo real, principalmente a través del streaming,

Los usos del fog computing se planean para casos como la agilización del tráfico de las ciudades o la gestión de los hogares inteligentes, con situaciones que requieran inmediatez y sean intermedias entre los usuarios comunes y los centros de almacenamiento en la nube ubicados en Internet.

Cisco, una de las compañías que impulsan el Internet de las Cosas, también se prepara para la computación en la niebla. La empresa predice que 40% de los datos producidos por el IoT serán procesados por la computación en la niebla en 2018, y en la actualidad, cerca de 30 de sus productos –módems y routers, principalmente- ya están habilitados para ser los gestores de esas nieblas caseras que coexistirán con nosotros en el futuro cercano.

La llegada de la computación en la niebla, por otro lado, abre nuevas cuestiones sobre la seguridad y la privacidad de la información. Si en la actualidad cada vez más usuarios renuncian a tener su información en un almacenamiento físico para usar opciones en la nube, en el futuro habrá que considerar con mayor detenimiento la transparencia de las compañías con el uso de tus datos y la información sensible que almacenen.

Fuente: http://geekpunto.com/